Sara Baras

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Entrevista y Fotos: Amparo de la Gama

"El duende no se sabe cuándo sale ni de dónde viene, pero sabes que está ahí"

La bailaora gaditana Sara Baras barre la geografía  demostrando que el flamenco, lejos de ser un baile añejo y tradicional, es un arte contemporáneo y actual, capaz de hacer vibrar a espectadores de todas las culturas y nacionalidades. Así lo hace diariamente subiéndose a un escenario y poniendo en pie al público con su magia vibrante. Ahora le ha tocado el turno a la  adaptación de 'Carmen'. Un espectáculo que mantiene la tragedia amorosa, expresada a través de la fuerza expresiva propia del flamenco, dejando un poco de lado el estricto orden argumental y musical y donde la esencia del baile y la fuerza de los gestos de Sara son los verdaderos protagonistas de esta inmortal tragedia de amor, desengaño y pasión, hecha flamenco.

Ahora de nuevo con Carmen se alza usted en los escenarios con esa belleza racial que tanto caracteriza a las mujeres del sur ¿La guapura que usted calza le ha servido para estar tan arriba?

Con la belleza sólo no puedes estar nunca arriba. Aquí lo que ayuda y lo que vale es el arte. Claro que, si tienes un físico bueno, te viene bien, porque el baile también es estética. De ahí que, si tienes un buen cuerpo y una cara que esté bien, pues todo ayuda. Aunque cuando alguien baila bien, te da igual el aspecto físico que tenga. Por otra parte, en el flamenco es mucho más importante el tesón que la belleza. En esto no basta con ser guapa, ni mucho menos.

Es decir, que hay que tener "duende" eso, que los que venimos del norte no sabemos muy bien definir que es ?

Ja ja ja , ni los del norte ni los del sur. Porque es algo que existe, pero que no se puede definir ni explicar. Por eso se llama duende. No se sabe cuándo sale ni de dónde viene, pero sabes que está ahí. Y lo tienes o no lo tienes

Y usted sin duda lo tiene  a pesar de que los puristas del flamenco le han dado duro porque dicen que abusa del negro, que baila con pantalón y que no le gustan mucho los volantes y los lunares.

Jaja .. Gracias a Dios todo cambia. Yo, ante todo, llevo los trajes con los que me siento a gusto, con los que creo que van más de acuerdo con mi personalidad. Por ejemplo, no me veo mucho con volantes. Pero no tengo nada en contra de ellos. El flamenco está en el alma más que en lo que te pongas.

¿Lo tiene peor hoy la mujer que el hombre en la danza?

No. Hoy por hoy, no. Me considero una persona con suerte, y la he tenido hasta para eso. Antes, en el flamenco había mucho machismo; hoy, no. Cuando hay calidad, no importa que seas hombre o mujer

¿Pisa usted n la vida tan fuerte como en el escenario?

En la vida creo que sé por dónde me ando. Pero creo que en el escenario piso con más fuerza, con más seguridad. En la vida soy acaso algo más miedosa, más tímida. Pero cuando estoy sobre un escenario, me transformo y soy capaz de cualquier cosa. En la vida me cuesta más arrancarme.

¿Cree que ha pisado alguna vez en falso en tu vida?

Creo que no, porque tengo la suerte de estar arropada por una familia increíble y por una gente que se que realmente me quiere. Pero nadie estamos exentos de patinar.

¿Cómo lleva las críticas?

Hay críticas de todo: malas, buenas...y todas, mientras sean interesantes, siempre te enseñan. Hasta de lo malo hay que sacar la parte buena y yo creo que hay críticas que te enseñan muchísimo y hay otras que directamente intentas no leerlas por segunda vez, con que las leas una vez ya está bien.

El concepto de que el flamenco siempre ha sido machista, ¿le ha obstaculizado su carrera? 

Creo que soy una persona con mucha suerte ya que a mí me ha pasado lo contrario: la gente tenía ganas de mujeres muy flamencas y me han cogido con más ganas; no creo que me hayan puesto zancadillas por ser una mujer. Si es verdad que la primera vez que bailas con pantalones hay quien está de acuerdo y quien no; hay quien quiere verte con lunares y volantes y quien prefiere que salgas al escenario con una bata de cola y una peineta...hay de todo, pero en mi caso lo que más me enorgullece es pensar que el público está ahí, que aquí no hay ningún montaje ni ninguna mentira, sino el simple trabajo, lo que ve ahí todo el mundo a diario.

Se pasa usted la mitad de su vida con la maleta hecha de aquí para alla ..¿Creo que el ordenador se ha convertido en un buen compañero de viaje... casi tanto como sus tacones?

Jaja que remedio... Es cierto. Yo que viajo mucho y esté donde esté suelo levantarme pronto y desayunar con mi ordenador. Consulto mi correo, que utilizo más que el teléfono, y miro webs de flamenco y de danza. Para la prensa prefiero mancharme los dedos...

Y también hace la compra por Internet?

Hago la compra de la casa y también alguna casita de muñecas, que las colecciono. Y mi cuñado me ha regalado unos auriculares sin cables para el iPod, y me permite bailar por toda la sala sin preocuparme de nada... Y juego a los Sims desde que salió, y allí he creado el teatro de mis sueños.

P. La veo súper adaptada a toda esta vorágine tecnológica pero alguna pega le verá a tanta modernidad impuesta...

Ummm pues por poner una pega.. si, con el Photoshop en los carteles de los espectáculos todos parecemos tener un montón de años menos... ¡No es natural!

Bueno pero gracias a estos espejismos de los carteles casi podemos verla como si estuviese usted bailando en la escuela de tu madre.. hace ya una década en su querido Cádiz.

Si, que tiempos la academia en Cádiz de mi madre, y ahí empecé desde muy pequeña, más tarde estudié con otros maestros, mi madre fue quien hizo que me enamorara del flamenco y que creciera dentro del flamenco. Son cosas que nunca se pueden olvidar.

Después vinieron los trabajos fuera de la familia fue en la compañía "Manuel Morao y Gitanos de jerez"...

Si yo seguía siendo una niña, creo que entré con el Morao con quince o dieciséis años, de repente vinieron a buscarme, mi madre me explicaba: mira, este es Manuel Morao, un artista muy importante de Jerez, y yo les veía como artistas muy lejanos, que había visto en carteles o en la tele. El espectáculo se llamaba "Esa forma de vivir", eran todos gitanos menos yo, yo me veía muy niña, fue toda una experiencia, y hacer ese espectáculo me vino muy bien, era algo de raíz, fíjate, me cantaba Manuel Moneo por seguiriyas, él cantaba y yo bailaba, bailaba sin pensar voy a hacer esto o aquello, era algo mucho más salvaje, y ahí estaba yo en el escenario, a la vez que aprendía con naturalidad, de una manera muy fuerte.

Cada vez que ha hablado con usted siempre ha transmitido su convencimiento de tendría su propia compañía de baile.

Yo he soñado con eso siempre, con veintiséis años ya iba con mi mini-compañía, con muy pocos músicos. Ya entonces estaba Jesús a la guitarra. Le conocí en un espectáculo de Merche Esmeralda que se llamaba "Mujeres", ahí bailaban tres mujeres y yo era una de ellas, Jesús hacía parte de la música. Fue esencial.

A muchos les llama la atención de que la forma de vestir de su compañía es un tanto peculiar...

Algo muy importante es el trabajo en equipo, te tienes que rodear de gente que sepa de cada una de las especialidades. Yo creo que en vestuario sí hay un toque bastante especial, al principio llevaba todo lo típico, mantones, peinetas, flores... pero cuando tuve la oportunidad de expresarme como yo quería, empezamos a vestir trajes con telas mucho más suaves, en los que se ve el cuerpo en el traje.

¿Por qué juega tanto  con el vuelo de las telas?.

Es que el movimiento va implícito en todo...Si, es algo que también es importante, todo importa, la música, el sonido, la coreografía, la luz... Al bailar intentamos buscar una estética.

¿Crees que parte del éxito de tu compañía se debe a que aporta otra imagen dentro de un baile que no deja de ser flamenco?

Parte del éxito está en la entrega de un grupo de artistas jóvenes, con un flamenco de verdad, porque expresas las cosas tal y como las sientes.

Siempre estás predispuesta a experimentar, a hacer fusiones con otros estilos... eso implica riesgo...

Cuando te juntas con gente de otras músicas aprendes mucho, formas de ensayar, de hacer las cosas, de entender el arte... además del resultado de lo que hagas. Es riesgo pero es innovar.

Con "Juana la Loca", además de baile hubo un trabajo de interpretación por su parte francamente magnifico ¿Hay que perder la cabeza, enloquecer?

Como dice mi madre, en esta vida hay que perder la cabeza pero no ir por el mundo sin cabeza, yo valoro mucho la valentía, y cuando eres valiente te arriesgas y el riesgo debe existir en el arte, también en lo personal, si no nunca avanzas, hay que probar para ver si las cosas resultan, para saber si te van o no.

Existe una rigidez férrea en su mundo del baile?

Hay de todo, cuando ves que fumas mucho hay que controlarse, igual con todo, igual con la comida y con todo, es una cuestión de conocerte a ti misma.

En qué escenario de todos por los que te has paseado te has llegado a sentir más cómoda?

Yo creo que cada escenario tiene su cosilla. Hablamos siempre del duende o de la magia y eso es lo único que tú no puedes controlar; nunca sabes el momento en el que la noche, por lo que sea, reúne esa magia, aunque lo cierto es que el alma lo pones en todas las actuaciones. Cuando actuamos en Nueva York, en Washington o en Boston sentí un fuerte orgullo al ver todo el teatro repleto. Aquí es muy diferente; en Sevilla fue bastante distinto ya que cuando estrenamos estaban los entendidos de flamenco y todo el bienal de flamenco de Sevilla. Pero a mí, a Sara Baras personalmente, no a la compañía ya que a cada uno le pone nervioso un sitio y normalmente es donde está su familia, a mí lo que más nerviosa me pone es Madrid.

 

Madrid? Pero si la gran urbe se rinde a sus pies siempre que presenta espectáculo...

No sé. La primera vez que me presenté en Madrid, no digo que no era nada y que ahora sea mucho, no sentía tanta presión como hoy en día. Ahora, hay mucha responsabilidad porque la gente sabe quien soy y sabe cómo bailo; esto te hace sentir que no te puedes distraerte ni un instante. Sorprender es muy difícil y tienes que estar con tus cinco sentidos ahí puestos. Desde la primera vez que me presenté en Madrid me he dado cuenta que el cariño y la entrega con la que el público me acoge cada vez que salgo al escenario no es normal.

¿Cómo será la Sara de dentro de diez años?

La verdad es que hace diez años no me veía como ahora. Lo que me está pasando es muchísimo más grande de lo que me esperaba y supongo que con diez años más, habré aprendido muchísimo más. El estar viajando constantemente te enseña mucho acerca de otras costumbres, de otras historias y además te ayuda a conocer a mucha gente; todo esto te ayuda a sacar de tu interior nuevas maneras de bailar. No paras de aprender nunca. Bailo desde niña y es parte de mi vida. Ya cuando era personita bailaba.

¿Que tiene Cádiz para hacer "personitas" con tanto  arte como usted?

El mar, la gente, el aire y sobre todo una naturalidad impresionante. Esas son las señas de identidad que me han marcado.